jueves, 24 de enero de 2013

Sí, me he saltado la programación. Se supone que hoy escribiría "Solo Ante El Peligro", una trepidante y emocionante reflexión sobre emprender en soledad con sus pros y contras desde mi corta experiencia. Sin embargo... a veces surgen estas ideas que nos queman las neuronas y hay que ponerlas en papel. La idea de que a veces las cosas no ocurren como tienen que ocurrir, por ejemplo escribir sobre un tema que no nos inspira en el momento y tener que saltarse el programa para escribir sobre algo que sí que me pide salir del cráneo y ver cómo queda en digital. Eso es un Plan B.

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Una de las cosas que mi modelo de emprendedor me enseño... mucho antes de empezar a emprender fue a tener el Plan B. Saltar al vacío es algo que se le puede dar bien a gente del circo, al hombres bala y a algún Superman. Y sin embargo en la vida de una persona no es el mejor movimiento. Invertir todo nuestro esfuerzo, tiempo y recursos en una sola idea por muy estudiada que este puede dejarnos perfectamente en la cuneta. Y quitarnos el espíritu emprendedor de un solo plumazo. 
Así que voy a recurrir a una frase muy escuchada en temas financieros que sirve perfectamente para este post, "Diversificar Riesgos". O si somos más de juego de azar... "Apuesta Múltiple. Lo que viene a decir que mantengamos una red de seguridad o un "por si acaso". 
Volviendo a mí Modelo. Es un emprendedor nato, por supuesto. Ha arrancado un proyecto de la nada y lo acabará convirtiendo en un éxito, sin duda. 
Sin embargo, no dejó su puesto, no dejó de ir a la oficina ni de cumplir con sus obligaciones. No salió corriendo a comprarse un mercedes y pagó un billete a las Islas Fiji. Nunca ha dejado de pensar en otros proyectos que arrancar a corto, medio o largo plazo. Y por si te lo preguntas... no es un superhombre, ni es la versión humana de Speedy González. Sus 24 horas no se clonan a sí mismas y duran lo mismo que mis 24 horas (aunque ese milagro llamado relatividad haga que mis horas parezcan mucho más largas). No es un ermitaño que viva en una colina apartada o en medio de una isla, también tiene vida social y personal. Desde mi punto de vista, es una persona muy comprometida, motivada y organizada. Tres virtudes que no deberían faltar a ningún emprendedor. 

Podemos pensar que estar involucrado en tantas "movidas" puede reducir nuestra capacidad de llevar adelante un único proyecto. Lógicamente sería un absurdo decir que todas las personas funcionamos igual. Hay quien tiene que ir paso a paso y centrándose en una sola etapa y tarea o simplemente hay quien puede y quiere ser multitarea. 
En mi caso, a pesar de estar desarrollando un proyecto y estar totalmente comprometido con este, no he dejado de buscar un trabajo a cuenta ajena. Y no pienso que vaya a fracasar o a abandonar, no me considero un cobarde. El hecho de encontrar ese trabajo no influirá en mi proyecto ni dejaré de escribir este blog ni por supuesto obligaré a mi cerebro a dejar de pensar maravillosos y geniales (o locos e irrealizables) nuevos proyectos. 
Pero es sano tener ese Plan B, C y Z listos para entrar en acción, es tremendamente bueno tener una Salida de Emergencia y varias opciones a mano, porque si al Karma o al Universo le gusta algo... es darnos sorpresas. Y si bien no hay vidente que nos diga si saldrán las cosas bien o mal... sí que podemos tener previsión suficiente como para instalar una red de seguridad bajo nuestros pies. 

Por cierto, mi teoría de continuar con mi proyecto, trabajar a cuenta ajena y seguir con el blog se va a poner a prueba en breve. La semana que viene empiezo un nuevo reto laboral. Pero ya os adelanto que nos seguiremos viendo en estas líneas.  

viernes, 18 de enero de 2013


A la hora de emprender habrá momentos en los que nos sentimos solos, abandonados…. Incluso con la aportación de nuestras familias y amigos vemos que el proyecto se torna en un enorme monstruo grande y que devora nuestros recursos de tiempo, económicos y que drena nuestra salud mental. Si caminas por esa fina línea en la que todo está a punto de caer por su peso… ¿Qué tal tener un compañero de armas?
 
Si buscamos en internet encontraremos listas infinitas de porque tener un socio o de porque no tenerlo amén de listados con las capacidades que nuestro socio debe tener (y por lo tanto que nosotros deberíamos tener hacia nuestro socio). Bien, no niego que son prácticas pero sinceramente, es muy difícil que encontremos a ese socio perfecto a menos que lo diseñemos genéticamente o lo ensamblemos nosotros mismos.
En este tema podemos decidir ser fríos y profesionales. Mi socio tiene solvencia, aporta seguridad económica, parece un tío serio que va a cumplir con las obligaciones del día a día…etc. Sin embargo a mí me cuesta mucho tomar ese punto de vista. Directo al grano, si buscamos a un socio capitalista que aporte euritos a costa de independencia pues perfecto. Podemos escoger al más frío  de los brokers de Wall Street, Angels Business o Banco. Sin embargo... Si vas a trabajar codo con codo con alguien puede que necesitemos evaluar otro tipo de capacidades y habilidades que no son tan evidentes como una pared cubierta de diplomas.
No voy a hacer una lista con las virtudes que considero que nuestro socio debe tener, si no, este post se llamaría de una forma tan original como “LAS 15 VIRTUDES QUE TIENE QUE TENER NUESTRO SOCIO”. No. Lo que quiero hacer es una reflexión acerca de  nuestro socio y lo que mi experiencia (que es bastante fresca siendo sincero) me dice.
Lógicamente no queremos pasarnos todo el día batallando con nuestros compañeros sobre todas las decisiones que se toman. Esto lo he visto antes y es un desgaste de tiempo y energía cuyo objetivo en la mayoría de los casos se limita a demostrar quién tiene la superioridad en la sociedad. ¿De verdad consideramos tan importante nuestra posición interna hasta el punto de dar prioridad a asuntos bastantes banales por delante del interés de la empresa? La capacidad de negociar y encontrar la mejor respuesta para la empresa o el proyecto es lo que nos permite poder asociarnos. Si mezclamos nuestro orgullo en la asociación, el resultado va a ser un pastel muy amargo.
¿Sabemos con seguridad que nuestro socio estará realizando su parte?¿Hay alguna fórmula matemática que nos revele que tiempo o ilusión aportará nuestro socio?  ¿Hay alguna forma (a parte de la videncia) que nos indique si  habrá roces? La respuesta es NO. Mucho dependerá en la asociación de un término que  tan manido y prostituido como es la CONFIANZA. La confianza de saber que nuestro socio nos respalda, que tiene tanta ilusión y ganas como nosotros tenemos para que esa idea inicial se convierta en algo sólido. Confianza para saber que le dará la importancia adecuada y la prioridad que requiere a la par que tomará las decisiones más adecuadas no solo por su bien personal… sino por el bien de la sociedad.
Si realmente confiamos en nuestro socio y, por supuesto, nosotros somos personas en las que se puede confiar habremos encontrado, no solo un socio… sino un Compañero de Armas. Y creedme, en la guerra del emprendimiento… nunca sobran. 

viernes, 11 de enero de 2013


Estamos encadenados. Forma parte de esa realidad, y puede ser bastante feo de decir. Pero realmente estamos encadenados. Y los emprendedores no somos una excepción. Creo que empezar a ver las cadenas que nos atan forma parte del proceso de crecimiento que tenemos que afrontar. A media que nuestra idea va madurando, y nuestro proyecto se concreta… empezamos a ver que echar a volar este pájaro no  va a ser tan sencillo. Y no es porque sufra de obesidad mórbida (aunque algunas ideas pueden nacer bastante más infladas de lo que en realidad son, lo sé por experiencia). Es   porque nuestro pájaro ha nacido con las mismas cadenas que nosotros.

Supongo que estaremos de acuerdo que una de las trabas más importantes que tenemos los emprendedores surge precisamente de la Administración. La semana pasada pase más horas en la oficina de tráfico que en casa y no exagero. Los trámites sencillos se convierten en horas y horas de espera y desesperación.  Y el trámite era un simple cambio de dirección que finalmente no se completó por...  trabas burocráticas.

Todos hemos gozado a la hora de tener que ir a una oficina estatal, de ponernos frente a un funcionario que atenta y maravillosamente nos va a introducir en las tripas de un sistema simple a la vez que fabuloso y que siempre recordaremos por su paciencia, velocidad y servicio.. Espera, me estoy montando otro cuento de hadas (erase una vez un sistema burocrático simple…)

Volvamos a la realidad… hasta la más espabilada de las personas que están fuera del sistema saben que si tienes que hacer un trámite relacionado con lo público tienes que pedir al menos un mes de vacaciones… o por lo menos una mañana. Que sabemos que vamos a invertir en practicar el deporte más aburrido de la historia después del lanzamiento de tabaco… LA COLA.

Actualmente contamos con Internet… una herramienta maravillosa que nos permite ver que papeleos tenemos que llevar, a donde tenemos que ir y si tienes suerte y tu DNIe está operativo y no se te ha bloqueado… pues incluso puedes hacer las gestiones desde casa. Nuevamente esto es sumamente retorico. Porque hay una verdad en este universo, una ley tan sólida como la gravedad… SIEMPRE FALTA UN PAPEL y siempre TE VAN A MANDAR A OTRA OFICINA.

Por supuesto la idea de poder realizar las gestiones mediante el DNIe es como el genio sacado de la botella… no más colas, no más pérdidas de tiempo y por si fuera poco… 24 Horas al día!! Vamos, la panacea.
Pero (sabíais que había un pero… ¿no?) Si habéis intentado operar con esa tarjeta mágica sabréis que a parte de un graduado en el MIT de Massachusetts y una carrera en Informática superior necesitareis cantidades ingentes de Ibuprofeno y horas de paciencia. Conseguiréis el lector de tarjetas inteligentes (doy fe que son más inteligentes que nosotros porque nos chulean con una asombrosa facilidad). Veréis que el navegador que uséis no es compatible, ya sea por marca o por versión. Empezareis a descargar los certificados y el millón de errores que traen consigo (que si son virus, que si este certificado no es compatible con este otro...etc.) y cuando lo tengas listo y llegues al momento de introducir tu PIN te dirá que vayas a la comisaria porque no es válido.  Se supone que este sistema acerca la Administración al ciudadano pero seamos sinceros… ¿qué posibilidades tiene una persona media de hacer que algo tan complejo funcione?
Esto me lleva a una respuesta que me dio un ponente en una clase de Economía de la empresa al preguntarle si debemos externalizar los servicios o tratar de apechugar con toda la carga de trabajo sabiendo que supone un ahorro importante. Y ojo porque es la primera vez que escribo un párrafo más práctico que psicológico (Para todo hay una primera vez.)
Un emprendedor tiene millones de cosas que hacer,  que gestionar. En la mayoría de los casos un emprendedor realiza todo un espectro de tareas que van desde la dirección hasta el marketing, comercio… etc y por supuesto estar con un ojo fijo en la cuenta de resultados de forma que podamos prevenir y adaptar las desviaciones que pudieran surgir a tiempo para evitar un desastre (para ejemplo... la crisis bancaria).
Simplifiquemos las cosas, hay servicios especializados que nos ayudaran y nos guiaran por este Laberinto de Minos sin correr el riesgo de morir aplastados por el Minotauro o fenecer de hambre entre papeleos. Estas ayudas puedes encontrarlas en Cámaras de Comercio, Viveros de empresas, muchas veces de manera gratuita. Y esto me lleva a otro consejo… si puedes delegar o subcontratar parte de las tareas más usuales… Hazlo. Por ejemplo, hay gestorías que llevarán nuestra contabilidad, o asesores comerciales (ya sean autónomos o por comisión) que impulsaran nuestras ventas. Porque si el tiempo es dinero… vamos a necesitar mucho tiempo para hacer que nuestro proyecto avance.

Con esto no romperemos esas cadenas, que son omnipresentes e irrompibles, especialmente si tratamos de hacer las cosas al pie de la letra del manual… pero seremos conscientes de su peso y sabremos administrar las fuerzas necesarias para cargar con ellas sin que nos hundan en un pantano olvidado en plan Al Capone.

Nuevamente me he emocionado y me he extendido. Para el Próximo Post: Compañeros de Armas.

miércoles, 9 de enero de 2013


Todo el mundo tiene un plan. Puede ser un plan de carrera, un plan de vida o simplemente un plan para salir del atolladero. Pero hoy quiero presentaros a uno de los grandes amigos de un emprendedor. El Plan de Negocio.

Ninguno de nosotros es vidente, ojala… por lo tanto no sabemos qué pasará una vez que nos lancemos a la piscina. Según esa idea que tuvimos puede que la piscina sea un oasis de aguas tropicales con sus lindos pececitos nadando a nuestro alrededor. Pero puede que la Realidad le guste darnos una nueva bofetada y ver que esos lindos pececitos son auténticas pirañas que nos devorarán sin la más mínima compasión. Y he visto en documentales que no son compañías recomendables para nadar.

Por lo tanto, ¿Qué podemos hacer para evitar este sangriento encuentro?… Hacer el PLAN. Los hay esquematizados, complejos como la física cuántica, que cubren cada mínimo aspecto… y después está el plan de negocio tipo… MI PADRE.

Mi padre se ha dedicado toda la vida a la hostelería y restauración y él tiene esta técnica que es relativamente sencilla para calcular la viabilidad de un bar o restaurante. Si de una botella de ron saco  9 cubatas y le incluyo el gasto del refresco… cuantos cubatas tengo que vender para pagar los gastos  (Alquiler, stock…etc.). Esa cantidad la divido entre los días de apertura del Bar. Yo le preguntaba porque no contaba con otros productos como los cafés (que son una de las cosas que más margen da en un bar), refrescos, aguas… etc. Y él me respondía que eso era para pagar los impuestos y si sobraba algo… pues beneficio.  

Es un método usado desde hace milenios. Pero durante los últimos meses…  He profundizado en los conceptos y temas que rodean a un Plan de Negocio. Y en sus tripas se esconde mucho más de lo que parece. Dado que no soy economista (nunca entenderé porque estudié la Rama Química) tampoco voy a intentar dar clases sobre el tema. Si no compartir mi experiencia sobre este punto en especial. Información técnica hay más que de sobra navegando por la web.

Cuando comencé la búsqueda me sentía como Jack frente a la judía Mágica mutante que llega hasta el cielo. Por más que miraba intentando buscar donde acaba o a donde va no había manera de ver dicho fin. Cuando buscas un concepto en Intenet puedes encontrar de todo, desde personas que opinan (y respeto la opinión aunque no la comparto) de que el Plan de Negocio es un simple formalismo que se rellena de cara a la galería y listo (como si se tratará de un café exprés).

 Para otros es una herramienta que nos permite ver el estado inicial de una empresa y los años próximos. Esta visión me parece más certera. Pero quiero añadir un punto al estilo propio. Nuestra idea es humo y es intangible. No se ve, no se huele ni se la escucha. Nuestro Plan de Negocio es la extensión física de la idea en sí. Es donde dotaremos a nuestra criatura de boca, de ojos y de oídos. A través del Plan de Negocio… nuestra idea nos habla de forma mucho más clara y más concreta.  Conseguiremos ver si en nuestra piscina hay pececitos o pirañas. Tener los planes listos (el de negocio, viabilidad o el de marketing) no hará que nos salga un tercer ojo en la frente ni desarrollará un sexto sentido que nos permitirá ver el futuro y los misterios que se esconden… pero evitará sin duda que nos estampemos de primeras

Sí, todos tenemos un plan… ¿tienes tú el tuyo?

lunes, 7 de enero de 2013


Cuando eres o quieres ser emprendedor vemos que la vida se llena de conceptos nuevos y curiosos. Hace unos meses mi cabeza no tenía en su interior ninguna idea sobre DAFO, RATIOS, PLANES DE NEGOCIO… y millones de términos que sin duda os empezarán a resultar conocidos o que en el más práctico de los sentidos… vais a necesitar aprender. Necesitaremos echarle mucho valor y mucho coraje...
 
Bien, el emprendedor es un ser vivo más de un ecosistema no tan vivo como es el económico. Y todos los seres vivos tienen sus aliados, colaboradores y sus enemigos (o por ponernos en plan Félix Rodríguez de la Fuente) sus depredadores. Cada emprendedor tiene sus enemigos… pero es importante identificarlos y saber qué influencia o poder pueden ejercer sobre nuestro proyecto.
Hay quien puede ejercer esa influencia negativa a través de falta de soporte. Seamos sinceros, tuvimos nuestro momento  de epifanía y tenemos nuestra idea. Pero (después de apuntarla, por supuesto) tenemos la necesidad de compartirla… puede ser con nuestra familia, con nuestros amigos o parejas. Esperamos que nuestra idea levante el entusiasmo que nosotros sentimos. El apoyo incondicional por supuesto puede surgir. Pero…. antes o después encontraremos un espectro  negativo de ideas que van desde un sombrío pesimismo que pesa como una losa de mármol a simple e irritante indiferencia.
Un exceso de Realismo (que ya he cubierto anteriormente) al ver que el panorama  socio-económico no es precisamente el mejor, es un poderoso enemigo.  
Pero al final, el peor enemigo de un emprendedor… es él o ella mismo. Nuestros temores, nuestra perspectiva son el primer obstáculo que debemos vencer. Porque si no podemos convencernos a nosotros mismos de la viabilidad o productividad de nuestro proyecto… cómo podríamos convencer a otros de hacerlo.  Y de verdad, sin la confianza suficiente no iremos muy lejos… porque al primer viso de las dudas de los demás (ya sea por palabra o acción) nos quedaremos paralizados y llenos de dudas. Será como quedarse pegado en cemento fresco y cuanto más tardemos en tomar las decisiones más se secara el cemento. Y antes de darnos cuenta, estaremos inmovilizados.
Esa falta de fe nos pasará factura a todos los niveles. Con la mente nublada por las dudas, hará más difícil realizar una toma de decisiones correcta. Evitará que resultemos convincentes a colaboradores y en el peor de los casos les contagiaremos  dudas y miedos. Por supuesto, podemos olvidarnos de conseguir socios o financiación.
Podemos ser analíticos y usar DAFO´s, estudios de mercado, análisis y segmentación de nuestros clientes potenciales. Analizaremos ratios hasta quedarnos ciegos y teorizaremos sobre las fluctuaciones del mercado hasta quemarnos las cejas… pero independientemente de lo que esta información arroje, si no somos capaces de salir de nuestra zona de confort y arriesgarnos nunca haremos nada.
Así que, abreviando, hagamos acopio de nuestros arsenales, de nuestra fuerza e ilusión porque vamos a tener que superar muchos obstáculos. Pueden estar en el entorno, en las Administraciones pero, sobre todo, en nuestra cabeza.
Siéntate. Respira hondo y mira dentro de ti. Reconoce al enemigo y prepara tus defensas. Convierte a ese Enemigo Tuyo en tu Mejor amigo. 

viernes, 4 de enero de 2013


Con vuestro permiso, continuo con mi reflexión sobre los diferentes objetivos que nos marcamos los emprendedores a la hora de arrancar un proyecto.
En mi anterior entrada exploré una motivación clásica. La económica y una motivación loable como puede ser lo social (que como os mostré, no es incompatible). En realidad, en un principio ningún motivo o mezcla de ellos debería entrar en conflicto.
Está claro que una de las motivaciones primaria que nos viene a la mente es el panorama. Estamos en mala forma y nuestra realidad laboral no es nada halagüeña. Para una persona que es proactiva, el periodo de paro puede ser devastador a muchos niveles. Tal vez, esta es una de las motivaciones con las que más me identifico. Tras mis dos años como jefe de operaciones y con una idea en la cabeza tenía dos opciones. Quedarme de brazos cruzados (ya sea realizando cursos, búsqueda intensiva…etc.) y mirando el techo  hasta agotar mi prestación y quedarme en la cuneta (rezando para que esta crisis pase lo antes posible) y teniendo en cuenta que cada día que estoy inactivo es un día perdido que me aleja más de la posibilidad de reincorporarme al sector laboral o… ocupar mi tiempo en investigación, aprendizaje con el fin de arrancar esa idea.
Hay más motivaciones, más subjetivas si cabe, como puede ser el tener cierto renombre, encumbrar una idea a lo más alto…etc. pero no voy a enumerarlas porque al fin y al cabo todas se concentran en un FIN.  
Y esto me lleva a un pensamiento final (en este post). En los cuentos de hadas siempre hemos escuchado esa fantástica frase: “Y vivieron Felices y Comieron Perdices por siempre Jamás”…. Claro. Porque nos enseñan que los héroes después de todos los malos tragos proporcionados gratuitamente por el o la villana de turno siempre hay una recompensa, hay un tesoro que ganar, una princesa que rescatar… bien. Hay que despertar porque eso no ocurre en la vida real (o por lo menos no siempre). Nadie nos contó que seguramente La Bella Durmiente desearía volver a su estado catatónico después de ver el tedio de la vida del día a día. O que Blanca Nieves acabaría totalmente psicótica al ver las muchas responsabilidades  que se le venían encima y que no tienen nada que ver con cantar con pajaritos. .
 Así que en lugar de un hada madrina tendremos una libreta donde apuntaremos las ideas que se nos ocurran… bueno, en mi caso, soy un poco freaky y uso una aplicación en el teléfono. Mi socio usa una libreta, los clásicos nunca mueren. Sea como sea, apunta, apunta y apunta. Este consejo me lo dio él y la verdad es que es uno de los mejores que se puede dar. En lugar del polvo de hadas vamos a tener que usar aspirinas o cualquier sustancia que alivie los dolores de cabeza.
Todos recordamos esas películas clásicas de vaqueros, en las que el héroe de turno se aleja hacia el horizonte cabalgando tranquilamente, a veces solo, otras veces acompañado. Bien, supongo que nuestra curiosidad natural nos obligaba a preguntar ¿Qué ocurre después? ¿No hay un indio indignado detrás de la colina decidido a vengar la masacre realizada por el héroe en cuestión? ¿De que vivirá el vaquero mientras se aleja con paso vago en esos planos inolvidables? Tanto los personajes de cuento de hadas como el vaquero son personajes en dos dimensiones. No tienen una vida más allá o un fin diferente que el de entretener en un cuento o en una película. Y nosotros tenemos muchas más dimensiones. Necesidades, complejidades e insatisfacciones que queremos cubrir y llenar.
La única promesa que tenemos como emprendedores es que nos vamos a meter en un jaleo tremendo, con mucho trabajo que hacer, millones de cosas que aprender y coordinar… y por supuesto la promesa de que al final del camino… no hay final. Porque ganemos o no ganemos, tengamos alma de héroe o de villano siempre hay algo que aprender y algo que hacer. La excelencia es inalcanzable y solo podemos luchar para estar lo más cerca posible de esta.
Pero al final, cuando volvamos la cabeza atrás y hayamos cruzado ese horizonte, cuando estemos en el borde del mundo podremos decir  independientemente del resultado y con mucho aprendizaje en nuestras alforjas “Este vaquero ya sabe hacia dónde va”.

martes, 1 de enero de 2013


Lo primero de todo, desearos una gran entrada de año. Por supuesto, como emprendedor… que vuestros proyectos arranquen, funcionen y encontréis la satisfacción (que siempre lo he visto más importante que el hecho de forrarse, pero que si ocurre pues también os lo deseo, claro).
Después de explorar varios conceptos bastante etéreos sobre el emprendimiento, ahora me gustaría seguir con otro concepto no tan etéreo. Hemos tenido esa idea (Cañones Lejanos), tenemos la actitud (Bocados de Realidad) pero hay una cosa esencial. OBJETIVO.
El OBJETIVO es la motivación que mueve nuestro proyecto. Es la finalidad para hacer lo que hago, de que invierta lo que tengo (ya sea material o subjetivo, como tiempo, ilusión…etc.). Es el motor. Sin un objetivo claro, acabaré perdiendo mi camino y de paso, la ilusión y las ganas. Un proyecto sin objetivo carece de alma y acabara fallando posiblemente por su falta de fin.
Los objetivos pueden ir desde el más natural y básico... UNA EMPRESA SE HACE PARA GANAR DINERO. Esto me recuerda una frase que por alguna razón siempre me ha irritado, viene de la boca de un responsable de RRHH de una empresa bastante grande proveedora de una cadena de grandes superficies. En esos tiempos reconozco que era bastante inocente y pensaba que la plantilla de RRHH era la parte humana de la empresa. Craso Error.
Cuando escuche al Director de la mencionada empresa decir “ESTA EMPRESA NO ES UNA ONG Y ESTAMOS PARA HACER DINERO” se me abrieron los ojos. RRHH tiene sus funciones y en mi vida laboral he encontrado a auténticos cracks de las Relaciones laborales y los Recursos Humanos, que merecen el máximo respeto como seleccionadores y en muchos casos motivadores, este no es el caso y afortunadamente es una excepción.
Durante un tiempo me sentí bastante decepcionado lo cual condujo a un irremediable abandono de mi puesto de trabajo por desacuerdos morales, puesto que desde ese momento me percaté de que las políticas hacia los empleados especialmente y hacía la sociedad no eran desde mi punto de vista honesto… siquiera legal.
Sin embargo no hace mucho vi un impresionante reportaje de Jordi Evole en Salvados, donde entrevistaba al  propietario de una Empresa dedicada a la fabricación de Productos Lácteos (no recuerdo el nombre, pero lo voy a buscar y pegar el enlace). Esta persona merece mi más profundo respeto. Su objetivo era montar una empresa social, sus empleados procedían de esa parte de la sociedad que nadie contrataría. Su sueldo era razonable, el destino de sus beneficios lógicos. Vamos, que hay otra forma de hacer las cosas.
Por supuesto no pretendo criticar la gestión de empresas (pobre de mí). Pero creo que el hecho de hacer una empresa social, ya sea al 100% o con colaboraciones es cuanto menos loable.  Como las que hace por ejemplo www.Regalosparachica.com (Cuyo enlace podéis encontrar en mi blog). www.Regalosparachica.com es un proyecto ya en funcionamiento que pertenece a un par de emprendedores. Y si están en este blog, no es porque paguen o siquiera me lo hayan pedido. Es por la admiración que despiertan en mí. No solo como emprendedores (Que también) sino porque dentro de su catálogo podemos encontrar productos sociales. Manufacturados por personas con discapacidad.  Me impresiona que en un mundo lleno de intereses bastante oscuros (dinero, poder, influencia) haya personas que se preocupan en aportar un granito a la sociedad. No donan, lo cual es aceptable y es una forma de ayuda. Es que valoran el trabajo de estas personas y lo retribuyen. Son personas y realizan un trabajo que se compensa. A mi modo de ver, producen satisfacción  y sinceramente, si echáis un vistazo estoy seguro de que os impresionaran estos productos. De entre las muchas virtudes que despliegan los creadores de esta página, su aportación social es una de las que más me impresionan. Y en próximos post, seguramente volveré a mencionarlos por ser un ejemplo perfecto de emprendimiento, tesón y trabajo. Y su historia puede inspirar a más de uno (incluyéndome a mí, por supuesto).
Pero si pensamos que el dinero es una Motivación, permíteme hacer una observación al respecto y que seguro que todos, en mayor o menor medida, compartimos. El ser humano es ambicioso por naturaleza. Lo vemos por todas partes, en nuestro día a día. Cuanto más tenemos, más queremos. Por lo tanto… ¿cuánto tiempo puede durar la motivación económica? O lo que es peor… ¿Qué daño puede provocar si nuestras expectativas económicas no se cumplen?
Me he extendido un poco más de lo usual (espero que me perdonéis por ello) y tengo mucho más que decir al respecto, así que encontraréis la segunda parte de esta reflexión en mi próximo post  “¿Hacia dónde vas Vaquero? II”
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