martes, 1 de enero de 2013


Lo primero de todo, desearos una gran entrada de año. Por supuesto, como emprendedor… que vuestros proyectos arranquen, funcionen y encontréis la satisfacción (que siempre lo he visto más importante que el hecho de forrarse, pero que si ocurre pues también os lo deseo, claro).
Después de explorar varios conceptos bastante etéreos sobre el emprendimiento, ahora me gustaría seguir con otro concepto no tan etéreo. Hemos tenido esa idea (Cañones Lejanos), tenemos la actitud (Bocados de Realidad) pero hay una cosa esencial. OBJETIVO.
El OBJETIVO es la motivación que mueve nuestro proyecto. Es la finalidad para hacer lo que hago, de que invierta lo que tengo (ya sea material o subjetivo, como tiempo, ilusión…etc.). Es el motor. Sin un objetivo claro, acabaré perdiendo mi camino y de paso, la ilusión y las ganas. Un proyecto sin objetivo carece de alma y acabara fallando posiblemente por su falta de fin.
Los objetivos pueden ir desde el más natural y básico... UNA EMPRESA SE HACE PARA GANAR DINERO. Esto me recuerda una frase que por alguna razón siempre me ha irritado, viene de la boca de un responsable de RRHH de una empresa bastante grande proveedora de una cadena de grandes superficies. En esos tiempos reconozco que era bastante inocente y pensaba que la plantilla de RRHH era la parte humana de la empresa. Craso Error.
Cuando escuche al Director de la mencionada empresa decir “ESTA EMPRESA NO ES UNA ONG Y ESTAMOS PARA HACER DINERO” se me abrieron los ojos. RRHH tiene sus funciones y en mi vida laboral he encontrado a auténticos cracks de las Relaciones laborales y los Recursos Humanos, que merecen el máximo respeto como seleccionadores y en muchos casos motivadores, este no es el caso y afortunadamente es una excepción.
Durante un tiempo me sentí bastante decepcionado lo cual condujo a un irremediable abandono de mi puesto de trabajo por desacuerdos morales, puesto que desde ese momento me percaté de que las políticas hacia los empleados especialmente y hacía la sociedad no eran desde mi punto de vista honesto… siquiera legal.
Sin embargo no hace mucho vi un impresionante reportaje de Jordi Evole en Salvados, donde entrevistaba al  propietario de una Empresa dedicada a la fabricación de Productos Lácteos (no recuerdo el nombre, pero lo voy a buscar y pegar el enlace). Esta persona merece mi más profundo respeto. Su objetivo era montar una empresa social, sus empleados procedían de esa parte de la sociedad que nadie contrataría. Su sueldo era razonable, el destino de sus beneficios lógicos. Vamos, que hay otra forma de hacer las cosas.
Por supuesto no pretendo criticar la gestión de empresas (pobre de mí). Pero creo que el hecho de hacer una empresa social, ya sea al 100% o con colaboraciones es cuanto menos loable.  Como las que hace por ejemplo www.Regalosparachica.com (Cuyo enlace podéis encontrar en mi blog). www.Regalosparachica.com es un proyecto ya en funcionamiento que pertenece a un par de emprendedores. Y si están en este blog, no es porque paguen o siquiera me lo hayan pedido. Es por la admiración que despiertan en mí. No solo como emprendedores (Que también) sino porque dentro de su catálogo podemos encontrar productos sociales. Manufacturados por personas con discapacidad.  Me impresiona que en un mundo lleno de intereses bastante oscuros (dinero, poder, influencia) haya personas que se preocupan en aportar un granito a la sociedad. No donan, lo cual es aceptable y es una forma de ayuda. Es que valoran el trabajo de estas personas y lo retribuyen. Son personas y realizan un trabajo que se compensa. A mi modo de ver, producen satisfacción  y sinceramente, si echáis un vistazo estoy seguro de que os impresionaran estos productos. De entre las muchas virtudes que despliegan los creadores de esta página, su aportación social es una de las que más me impresionan. Y en próximos post, seguramente volveré a mencionarlos por ser un ejemplo perfecto de emprendimiento, tesón y trabajo. Y su historia puede inspirar a más de uno (incluyéndome a mí, por supuesto).
Pero si pensamos que el dinero es una Motivación, permíteme hacer una observación al respecto y que seguro que todos, en mayor o menor medida, compartimos. El ser humano es ambicioso por naturaleza. Lo vemos por todas partes, en nuestro día a día. Cuanto más tenemos, más queremos. Por lo tanto… ¿cuánto tiempo puede durar la motivación económica? O lo que es peor… ¿Qué daño puede provocar si nuestras expectativas económicas no se cumplen?
Me he extendido un poco más de lo usual (espero que me perdonéis por ello) y tengo mucho más que decir al respecto, así que encontraréis la segunda parte de esta reflexión en mi próximo post  “¿Hacia dónde vas Vaquero? II”

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