martes, 26 de febrero de 2013

"Apaga la luz y vayámonos". Una frase coloquial que se ajusta perfectamente a esta reflexión que va bastante encadenada con mi post anterior, #ProtecciónAlMenor que viene a decir que es momento de cerrar, de echar el candado y marchar. Siempre me ha parecido una frase derrotista, aunque en estos días no parece haber muchas más opciones. En realidad, lo que quiero exponer aquí es un caso cercano y una reflexión. Todo visto desde mi punto de vista, bastante más lejano y ajeno que de la protagonista. 


Trabaja en un negocio familiar de iluminación llamado DESIGN & LED  situado en C/ Santa Clara, 19. Me consta que es un negocio con muchos años a su espalda. Esta tienda está situada en una buena zona de Burgos (si es que en esta pequeña ciudad azotada por la crisis como muchas otras puede tener "Buenas Zonas"). A pesar de que conozco a la "victima" de mi post desde hace mucho tiempo, de mis tiempos en los que me miraba el ombligo y poco más, nunca me acerqué a su negocio. Hasta la semana pasada. 
 DESIGN & LED se dedica a la venta de iluminación al por menor, y su cliente objetivo es el final. A parte son instaladores autorizados y no solo pueden asesorar perfectamente si no que también pueden colaborar con empresas constructoras o estudios de arquitectura en la implementación de esta tecnología.    

La tienda se divide en tres secciones muy diferentes. Lo que podríamos considerar la tienda original, con los artículos típicos de iluminación que encontraríamos. Lámparas, bombillas, apliques y un largo etc... A continuación hay un local cerrado, que forma parte de la tienda (cuando esta se dedicaba también a la decoración, con sala de exposición a tres alturas), una disposición realmente atractiva y que sin duda en tiempos mejores no tardaría en ser alquilada o comprada con el fin de convertirse en una elegante boutique de marcas de diseño o en una tranquila cafetería de corte clásico. 
Pero si bien las dos primeras zonas nos hablan de tiempos pasados (que sin duda fueron más dulces y mejores)... hay una tercera zona que, sinceramente atrapa el ojo. Iluminación LED. Es pequeña pero es una exposición cuidada, moderna y por supuesto con una iluminación cegadora. Mis conocimientos de iluminación, se limitan a saber cambiar una bombilla (y de las viejas), pero mi curiosidad se disparó por este producto del que me explicaron que es extremadamente económico a nivel de consumo. Pero... no voy a dedicarme a cantaros las maravillas de la iluminación LED (que son muchas e interesantes) y os invito a que os paséis por su pagina FB y estar al día y que forma parte de su nueva estratégia en las redes sociales: http://www.facebook.com/pages/Design-LED/120975338068262?fref=ts
Lo que realmente se ve cuando cruzamos de una zona a otra es un increíble esfuerzo por adaptarse a unos tiempos realmente complicados. Vemos una exposición de futuro. Vemos a una empresa pequeña que se resiste a "apagar la luz e irse". Hacen todo lo posible y más de lo posible para seguir Encendiendo las Luces.

 Y ahora viene mi ración de crítica "sin fundamento" que no tiene relación directa con la empresa que os comento sino con la cadena de distribución en general. Hice un tanteo con algunos contactos que se mueven en la construcción sobre las aplicaciones de la iluminación LED. La respuesta que obtuve a mi entusiasmo fue totalmente racional. "Si quiero comprar iluminación (y supongo que también se refiere a cualquier otro elemento), acudo al fabricante". Ni siquiera se plantean ir a un distribuidor mayorista porque eso añade un extra al coste. Por supuesto, dudo que esto sea el estándar y estoy seguro de que muchos fabricantes seguirán sirviendo a sus clientes correctos.  
Todo el mundo quiere recortar costes y todo el mundo quiere ganar más. ¿Pero es lo correcto?  Cuando expuse a mi compañero lo frustrado que estaba por la respuesta, él me explica el  tema de los tomates y limones, el precio real al cual se le suman costes y márgenes desmedidos hasta que al final cuando lo compramos en un supermercado su precio ha alcanzado el 100% o más.
Entonces, queridos lectores, tal vez deberíamos dejar de comprar en esas pequeñas tiendas que menciono en #ProtecciónAlMenor. Dejemos de ir a la panadería y compremos el pan congelado directamente a panificadoras. No vayamos a tomar cerveza o tapas, porque podemos ir a la mismísima fuente de toda la gloria liquida y comprar cajas enteras de nuestra bebida favorita. vayamos siempre a los fabricantes y compremos nuestros productos a granel. Saltémonos a los comerciantes y distribuidores (que no tienen alma y nos quieren robar los pocos eurillos que tenemos porque son malvados) y celebremos con una gran fiesta cada vez que una PYME cierra y manda a sus empleados a la calle. Cuando las empresas de distribución despidan a repartidores (porque no habrá nada que repartir), los bares a sus camareros, que no tendrán clientes a los que atender y a los dependientes que no hacen más que limpiar y colocar porque no habrá nada que vender. Pero... espera, si nos cargamos a las Pymes, se disparará el desempleo (y os recuerdo que proporcionan el 80% de los empleos) y sin empleo no hay dinero y sin dinero... no podremos comprar bienes a esos fabricantes tampoco. Entonces tendremos que acudir a los campos, a los bosques y aprender a realizar de manera artesanal lo que consumimos. Aprenderemos a moldear la arcilla o a soplar el vidrio e incluso a realizar nuestros perfumes En ese momento podremos decir... bienvenidos a la EDAD MEDIA.
Por cierto, gracias a Sonia de DESIGN & LED por permitirme usar su historia y aclararme ciertos puntos que podrían malinterpretarse.

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