martes, 16 de abril de 2013

De vuelta a los teclados y a uno de los temas que me apasionan... el Emprendedor. Y es que da para mucho y para llenar libros y bibliotecas. Pero quisiera (con tu permiso) girar la Simple-Lente con la que suelo mirar las cosas hacia mí mismo. Porque después de todo si hay algo sobre lo que uno pueda escribir sin temor a equivocarse (suponiendo que tengamos perspectiva y auto-critica) es sobre uno mismo.

No suelo calificarme como un Emprendedor frustrado, porque eso implicaría que he dejado de intentarlo y no es el caso. Aunque es cierto que el lugar donde guardo mis proyectos este a reventar (lo llamo Cajón Desastre) en ningún momento he tirado la toalla ni he dejado de pensar que alguno de ellos, antes o después entrará en ejecución y si bien no espero hacerme rico a costa de ellos, si que sueño con hacer mi camino por la vida criando y haciéndolos prosperar. Pero el tiempo vuela y antes de que nos percatemos... El tren del  mañana ha llegado a la estación de hoy.
Y es ahí donde quiero concentrar mi mencionada lente. Uno de mis fallos, y no me da vergüenza reconocerlo, aunque trabajo para mejorarlo, es seguramente mi gestión propia. Tanto con los proyectos como en la vida de diario lo esquematizo todo en puntos o segmentos que van de la A a la Z. Ejecuto las fases de manera ordenada y no salto al siguiente punto hasta que el anterior no es completado. Pues una de las cosas que suele pasar es que algún punto definitivo se me cae, colapsa o simplemente se vuelve irrealizable lo que hace que el resto de los puntos zozobren en la tormenta y finalmente se queden en el Cajón Desastre. Esto me ha ocurrido con por ejemplo la decisión de darme de alta como Autónomo. Reconozco que esa ha sido una de mis barreras psicológicas y por mas que me he planteado el tema de salir de mi zona de confort y tal... al final me daba pánico quedarme en la cuneta, sin forma de mantenerme a mi mismo y teniendo que pagar una cuota a la seguridad social que no sabría de donde sacar. Al encontrarme con ese escollo y mi propia falta de seguridad, prácticamente todos los proyectos quedaron en estado de espera.. puesto que todos ellos requieren que en un momento dado me diera de alta. Y así he dejado que pase el tiempo, sin tomar una decisión y sin saber siquiera si avanzar, si volver hacia atrás o simplemente quedarme tomando un eterno café, esperando una señal del cielo. Cuanto tiempo perdido....

Ahora, mi nuevo reto profesional requiere que realice ese paso y por lo tanto una barrera psicológica a caído y el miedo a dar el paso esta casi superado. Y aquí me tienes... escribiendo lo emocionado que estoy no solo porque tengo un nuevo trabajo (con el panorama desolador que hay ) aunque sea en unas condiciones arriesgadas, sino porque veo que mis pequeños proyectos (y alguno no tan pequeño) tienen una posibilidad de salir del cascaron y ver el mundo. Un mundo que si bien es oscuro y duro para los Emprendedores y sus proyectos.... nos tenemos que forzar a verlo a través de un cristal mas positivo. Porque si algo estoy aprendiendo es que si nos quedamos quietos, esperando y sin tomar decisiones, en estado de espera o durmiendo entre pajarillos... no haremos nada. Y el tic-tac sigue sonando, los relojes no se paran y el calendario sigue contando los días.
Este es el pensamiento que quiero compartir en esencia contigo en este post un poco más personal: Antes de que te des cuenta... El mañana será Hoy, por lo tanto juntemos esfuerzos para que ese mañana sea mas brillante y a fin de cuentas, mejor.

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