lunes, 21 de abril de 2014

Se escucha por todas partes, se nos dice constantemente. El peligro está presente en cada rincón, en cada esquina, en cada tecla o foto. Nuestra privacidad está a punto de desaparecer...
Nos sorprendimos mucho cuando supimos que las grandes naciones de este nuestro planeta, espiaban la correspondencia electrónica, las redes sociales de nuestros vecinos y congéneres. Nos quedamos petrificados al saber que interceptan llamadas, mensajes de cualquier tipo...

Bien, tengo una noticia más sorprendente.
Lo sabíamos. Desde mucho antes de la Guerra Fría, el espionaje ha sido parte del día a día (no solo en películas). Antes se practicaba en las estafetas de correo, en las centralitas telefónicas y en las postales de vacaciones. Ahora, se practica con la misma desmedida en nuestros ordenadores, en nuestros teléfonos no tan inteligentes y en nuestras bonitas tabletas. La incansable curiosidad de los gobiernos por saber que hacen otros gobiernos, sus ciudadanos y hasta sus mascotas ha saltado a primera plana y ha desatado una paranoia colectiva nunca vista.

Las RRSS saben que uno de los factores que sus usuarios más aprecian a la hora de hacer uso de sus servicios es la privacidad de los contenidos. Por ejemplo, FB nos permite cerrar nuestras redes de manera que solo las personas seleccionadas puedan ver determinados contenidos. ¿Es esto una protección real? NO.
Si nos leemos las interminables clausulas de uso de está red veremos que está llena de agujeros tan grandes que prácticamente estamos igual de protegidos que una persona que no usa ningún tipo de filtro.
Si bien es cierto que a nivel usuario, nuestros contenidos protegidos no son visibles para el resto del mundo (especialmente a personas determinadas), FB se reserva muchas cartas bajo la manga en las que pueden acceder a nuestros contenidos y difundirlos a su libre albedrío. Y esto es porque en el momento en que publicas algo, deja de ser de tu propiedad. Fotos, videos, textos... todo es susceptible de ser evaluado, analizado y revisado. El Gran Hermano nos vigila incesantemente.
Y al igual que FB, podemos decir lo mismo de cualquier otra red. Muchas de ellas firman secretos contratos con los gobiernos para que puedan acceder a nuestros correos, nuestras vidas electrónicas, escudadas en términos como Terrorismo o Seguridad Ciudadana.
Pero dejemos las teorías de la conspiración por un momento.

Queramos o no, nuestras vidas virtuales están ahí y siempre habrá alguien que querrá mirarlas, ya sea con perversas intenciones o simplemente por curiosidad. Los Recursos humanos de las empresas usan desde hace tiempo las redes para informarse del background de un posible candidato, las administraciones públicas, nuestros amigos, nuestras ex-parejas, nuestra familia. El gato ya no se muere por curiosidad. La curiosidad se ha vuelto a día de hoy en el alimento del gato. Y engorda a ojos vista...
Cuando hablo con personas y clientes sobre este tema, normalmente ofrezco dos alternativas a la hora de trabajar sus Redes sociales. Si quieres privacidad total... no estés en las redes sociales. No hagas uso de ellas para absolutamente nada. Permanece en el anonimato total y sigue usando las rutas tradicionales.. no hablo del correo (porque alguien podría leerlo) ni del teléfono (porque las llamadas pueden ser escuchadas)... hablo de métodos realmente tradicionales como palomas mensajeras con mensajes codificados de maneras imposible, de señales de humo y si te viene bien hasta la telepatía.
Y la otra opción... simplemente evalúa lo que publicas. Hazte una sencilla pregunta... ¿Que reacción tendrá mi público al ver determinado contenido?. Desarrolla tu empatía y aprende a ponerte en el lugar de otras personas. Por supuesto, no deberías publicar nada ilegal o peligroso. Pero sobre todo, se tu mismo.
Como todo el mundo, tu alter ego virtual tiene sus ideales, sus opiniones... ten personalidad y si algo te gusta no dudes en decir que te gusta, si algo no te agrada puedes expresarte, después de todo, esa es la fuente de riqueza de las RRSS. Puedes ser sano en las redes sociales y llegará el momento en que no te importe realmente lo que la gente vea (ya sea tu vecino o el mismo Barack Obama) porque al fin y al cabo tus contenidos no te avergonzarán. Porque quien no tiene nada que esconder, nada ha de temer.
*Por supuesto la excepción a esto son tus datos mas personales, tu cuenta bancaria, la seguridad de tu hogar, de tu familia... evalúa, evalúa...


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